Al comienzo no había nada. De entre las tinieblas, aparecieron los dos grandes rivales. Uno de ellos llevaba una larga capa azul y el otro llevaba una de color rojo. En el primer día, un bosque fue creado por el mago de capa roja. Al segundo día, una isla apareció por el area que controlaba el mago azul.

Al siguiente día, montañas crecieron cerca del mago rojo y todo comenzó. Energía fluyó por el bosque y la montaña. Esa energía fue a dar donde el mago rojo, quien comenzó a leer unas palabras de una página de su libro de hechizos y la utilizó para hacer aparecer un cachorro mestizo. Al siguiente día, un pantano apareció cerca del mago azul y nada más ocurrió por un momento. Después, el bosque y la montaña que habían quedado sin vida, fueron restauradas y el mago rojo quien hizo aparecer otro bosque junto al anterior. De pronto, el mago rojo arrancó una página de su libro y la dejó caer. El mestizo que controlaba se volvió mas grande y se tornó de un color rojo furioso. El mago dejó caer otras dos páginas, y antes que tocaran el suelo, comenzaron a brillar y de ellas aparecieron dos lagartos pequeños que se pusieron a un lado del mestizo quién se volvió aún mas grande.

Cuando el mago rojo dio la orden, el mestizo y los dos pequeños lagartos atacaron y le causaron daño al mago azul, quien comenzó a sangrar mientras maldecía a las criaturas que le habían causado tal daño. Al día despues de la batalla, el mago azul hizo aparecer otra isla y una sonrisa maquiavelica se dibujó en su rostro. Cuando sus criaturas volvieron adonde se encontraba, el mago rojo hizo aparecer otra montaña y después de pensarlo dos veces, decidió efectuar su próximo movimiento. Extrajo energía de dos bosque y una montaña y dejó caer otra página de su libro, que comenzó a convertirse en una gigantesca sierpe. Sin embargo, antes que esto se completara, el mago azul extrajo energía de dos de sus islas y de sus manos brotó una luz azul que impidió que la sierpe se materializara. El mago rojo maldijo a su adversario y lo atacó con su cachorro mestizo, que había vuelto a crecer tras volver a la normalidad, pero esta vez se habia tornado de un color negro. El mago azul recibio el daño sin mostrarse nervioso. En su rostro seguía dibujada aquella sonrisa que molestaba tanto al mago rojo.


Al día siguiente, el mago azul extrajo energía de algunas de sus tierras para obtener energía e hizo unos hechizos que el mago rojo no alcanzó a comprender, pero que tras haberlos hecho, aparecieron mas hojas de hechizos en su libro. Despues, el mago rojo, irritado por la actitud de su adversario, volvió a atacar de la misma manera que lo había hecho antes, pero ni siquiera eso podía borrar la sonrisa del rostro del mago azul.

Cuando el mago azul parecía estar casi derrotado, algo ocurrió. Comenzó a leer unas extrañas palabras de su libro de hechizos y algo comenzó a materializarse en el campo de batalla. Una pequeña figura apareció y el mago rojo sintió un temor intenso. Aquella pequeña figura era un ser de la raza de los atog, un pequeño Psychatog. El mago de la capa roja había oído que ese pequeño ser había derrotado ejércitos enteros y que había vencido a las grandes sierpes, pero aún así decidió continuar su batalla. Los días pasaron y ninguno de los dos se atrevía a atacar. Todo lo que hacía el mago rojo era contrarrestado por el mago azul, quien comenzó a tomar control de la situación. Poco a poco, el mago azul botaba páginas de su libro y volvían a aparecer páginas nuevas sin que el mago rojo pudiera hacer nada. Finalmente, el mago rojo decidió arriesgarlo todo y atacó con la mayoría de sus criaturas que tenía a su disposición. Sin embargo, el mago azul hizo un extraño hechizo que convirtió a todas sus criaturas en hojas de papel y fueron devueltas a su libro. al ver esto, el mago rojo se desesperó y un frío intenso recorrió su cuerpo. Después del vergonzoso ataque, el mago azul atacó por primera vez utilizando su pequeño Atog. El Atog avanzó y de a poco se fue acercando a las filas enemigas. Las criaturas controladas por el mago rojo huían aterrorizadas al ver al pequeño personaje acercarse a ellas, y las que intentaron oponer resistencia, fueron neutralizadas por los extraños hechizos del mago azul. Los temores del mago rojo se hicieron realidad y se enfrentó cara a cara con el pequeño atog que lo miraba con ojos maliciosos. El mago rojo no se quiso quedar de brazos cruzados y utilizó todos los hehcizos que tenía para aniquilar a aquel molesto monstruo, pero todo fue inútil. No importaba que clase de hechizos usara el mago rojo, Psychatog crecía cada vez más a medida que el mago azul arrancaba paginas de su libro de magia. Cuando el mago azul hubo arrancado todas las páginas de su libro, y hubo usado todos sus recursos, el que antes había sido un pequeño atog ahora era una inmensa criatura que lo devoraba todo a su paso. El mago rojo dejó a un lado su libro de hechizos y decidió a sentarse a esperar su final. Lo último que vió fueron las mandíbulas del Psychatog que se cerraban ante él.

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