1. Cobranzas Telefónicas.

La escena es notable a su manera. Dos tipos de piel blanca, cabellos blancos, ojos blancos, vestiduras blancas, y alas blancas se pasean de un lado a otro frente a una puerta. Ambos parecen preocupados, con el ceño fruncido.

- Pues yo no le voy a decir. ¿Y tú?
- Tampoco: olvídate. No voy a entrar allí solo

La escena rápidamente cae en un punto muerto. Finalmente, ambos se miran con escasa decisión.

- Esto… bueno, entonces, ¿entramos los dos?

- No hay otra. Entremos los dos, y… bueno, allí vemos qué le decimos
- Vale. Ahora entremos
- Sí, ahora entramos

Ambos miran con temerosos ojos blancos la puerta blanca que tiene colgado un avioncito de madera que dice: “JEEEEEZUUS”.

- Ya basta entremos
- Sí, entremos.

Sepulcral silencio.

- Yo… esto, ya: yo abro la puerta y entramos los dos, ¿Vale?
- Vale
- Una, dos y…
- ¡TRES! – dicen al unísono

Ambos entraron al mismo tiempo. La habitación adentro es un asco: botellas de bebida, de envases vacíos de jugos Kapo, de trenes de juguete con vagones aplastados y pintados con tempera, y otros juguetes. Hay una tele prendida, con un PS3 prendido, que tiene puesto “Final Fantasy XIII”, pero que nadie le juega. En una cama deshecha, hay un singular tipo acostado: treintón, cabello largo, barba, con cara aburrida, cubierto sólo con un taparrabos, con una mano con una paleta de ping pong con una pelotita amarrada, golpeándola con aire distraído.

- Esto… hola Jesús – dijo uno de los tipos de blanco.
- Samael, Duma, un gusto, como de costumbre – responde Jesús sin mirarlos.
- Esto… ¿cómo estás? – dice el otro tipo de blanco
- ABURRIDO, Samael, ¿qué esperabas?, – respondió gruñón Jesús – además, cansado, con todo esto que ha pasado últimamente con mi madre…
- Esto… ¿qué le pas…? – empezó Samael a preguntar, pero Duma le piso un pie.
- Discúlpalo, Jesús, el no sabí… – masculló Duma tembloroso.
- Bah, si da lo mismo: – respondió Jesús despreciativo – es algo instructivo, ¿no crees?, casi filosófico. Mi pobre madre, toda una vida vírgen, aún luego de casarse. Pobrecilla, nunca conoció el placer carnal. Luego, llega acá al Cielo en Cuerpo y Alma, en donde se le recompensan todos los placeres de los que se abstuvo por ser tan virtuosa. ¿y qué pasa?, se convierte en una ninfómana imparable que se pone a follar con todos los arcángeles del Paraíso, causando horribles problemas. Se aburre, ¿y qué pasa luego?, se cuela al infierno en busca de más placer con los diablos, en donde se pierde por EONES, hasta que Lucifer hace una semana nos la devuelve metida en una jaula, convertida en una bestia imparable sedienta de sexo. Es increíble, ¿sabes?. Debimos haber pensado que esto de traerla acá con cuerpo y todo acá arriba sería una mala idea… son temas teológicos que deberíamos pensar de antes de realizar estos estúpidos milagros, para impresionar a estos estúpidos humanos…
- Este… Jesús… – interrumpió Samael – hablando de temas teológicos… ha pasado ahora último algo importante, que queríamos consultarte.
- Ah, no me digas que el Espíritu Santo se ha escapado de su jaula otra vez. ¡Demonios!, – Jesús se puso de pie enojado – ¡les he dicho tropa de imbéciles que dejen la jaula bien cerrada!, rayos, ahora a buscar la red para atrapar a ese pájaro de porquería…
- Eh… no, Jesús, es con respecto al Creador… – murmuró Duma incomodísimo
- ¿Qué pasa con él?.
- Esto… pues…
- ¿Síii? – preguntó Jesús frunciendo el ceño aún más
- Pues… como decirlo, pero…
- Vamos, muchachos, no me enojaré, díganmelo.
- Ha muerto – dijeron ambos a la vez

Silencio sepulcral incómodo por algunos segundos, que parecieron horas, o una eternidad.

- ¿CÓMO? – preguntó Jesús abriendo los ojos
- Ah… pues mira, es complicado de explicar, – empezó Samael – pero el otro día, el Creador se fue de parranda con algunos arcángeles, y claro, como el Creador siempre es… como ERA, el alma de la fiesta siempre, hizo aparecer “vino divino” en el aire, e hizo que todos tomaran. Claro, que él mismo se puso a beber más que nadie, y el “vino divino” sabemos que es el único que puede hacer que el Creador se emborrachara (después de todo, sólo Él puede… PODÍA hacer un vino que Lo hiciera emborracharse…), y, como no estaba acostumbrado a beber tanto, se derrumbó en estupor alcohólico… – Samael se interrumpió aterrorizado ante la mirada cada vez más severa que iba poniendo Jesús ante este relato.
- … y bueno, algunos decidimos dejarlo allí, tranquilo que durmiera su borrachera… pero ya vemos que no pasó bien la borrachera, porque…
- ¿PORQUE??? – inquirió Jesús levantando las cejas y moviendo las orejas.
- … pues porque lo pusimos boca arriba, y el pobre no había comido bien antes, así que se puso a vomitar y…
- ¿Y???
- … se ahogó en su propio vómito – dijeron finalmente ambos arcángeles al unísono.

Otro silencio sepulcral

- No lo puedo creer – rompió Jesús al fin el silencio. – NO LO PUEDO CREER, ¿qué está pasando acá?, no puedo creer que mi Papi haya sido tan imbécil para hacer esto, ¿pero cómo no piensa antes de hacer estas idioteces?. Creo que este lío de mamá lo afectó más de lo que pensaba… – Jesús siguió dándose vueltas de un lado a otro de la habitación, mientras los dos ángeles sólo se miraban incómodos – sí, es terrible, terrible… aunque, ¿saben?, es teológicamente interesante, ¿no creen?… – silencio – ¿NO CREEN?
- Pues… – respondieron ambos ángeles al unísono.
- Vaya, pues, ¡PIÉNSENLO!, este Dios era omnipotente, pero a la vez inmortal y todo, pero al ser omnipotente, él sólo podría destruírse, ¿querría decir eso que sólo SU propio vómito podría ahogarlo??.
- Pues yo pensaría que… – Samael empezó, pero fue interrumpido por una pronta patada en las canillas de Duma
- Sí, eso debe ser. En fin, qué le vamos a hacer. No vale la pena llorar sobre la leche derramada: Dios ha muerto, y esta vez no ha sido un pedante bigotón alemán el que lo ha matado, sino él mismo, ahogado en su propio vómito: un vuelco interesante en la situación. Pero ya basta. Es hora de pensar en el funeral.
- … ¿en el QUÉ? – preguntó Samael
- EN EL FUNERAL, GRANDÍSIMO IDIOTA. – se exasperó Jesús – ¿No lo vamos a dejar allí botado muerto, o sí?. Ya debe estar empezando a apestar. Hrmmm, pero no tengo nada de dinero. Mis últimos ahorros me los gasté en comprarme ese PlayStation 3 (sí que son caros, ¿eh?), que ya me aburrí de jugar…
- Pues, ¿de dónde sacaremos dinero?
- Ni idea. Mi papi siempre me escondía el dinero, y ahora no hay como saber en dónde lo metió. Se llevó el secreto a la tumba el muy desgraciado. Bueno, pero basta: manos ociosas son los juguetes del diablo, me dicen. A trabajar: vayan a la pieza de mi Papi, saquen las cortinas, y envuelvan el cuerpo antes que el olor haga que todas las almas se desmayen. Pónganle dos sábanas alrededor de los pies: ahora que está muerto, no puede hacer que sus “eternos pies” dejen de apestar…
- Ya… ¿y qué harás tú? – preguntó Duma
- ¿YO?, – preguntó Jesús enojado – pues yo haré la parte más importante. Prepararé un funeral, claro. Al estilo que a mi papi le gustaba: con escándalo y fiestas. Seguramente ordenaremos un par de sacrificios humanos para la ocasión, para recordar los viejos buenos días cuando ordenábamos a los estúpidos a sacrificar a sus hijos y los deteníamos en último minuto… jajajajajajaja – Jesús comenzó a reir de improviso – me acuerdo todavía de la cara de ese imbécil cuando mi Papi le dijo “¡Abraham!, ¿Qué haces grandísimo IDIOTA??. ¿ME VAS A SACRIFICAR A TU HIJO???, ¿ESTÁS LOCOOO???”, jajajajajajaja – la risa estridente de Jesús hizo que los dos arcángeles se miraran aún más incómodos – ajajajajajjajajajaa ay, ay – Jesús se secó una lágrima de los ojos – felices recuerdos. A mi Papi eso le gustaría: que recordáramos los viejos buenos días, ¿no creen?.
- Pues…
- ¡Claro que sí!, el buen viejo murió contento. Ahora, a trabajar: vayan a hacer lo que les dije, y asegúrense que nadie se meta a husmear el cuerpo. Aseguren bien la jaula de mi mami, fíjense que la necrofilia es una perversión sexual que aún no practica: no queremos que se tiente, ¿Vale?. Yo iré a llamar por teléfono a unos amigos a que me presten dinero para costear los gastos del funeral – Jesús pareció más animado de improviso, y batió palmas – ¡A trabajar, caballeros, a trabajar!, no tenemos toda la eternidad, ¿eh?. Se ha muerto mi Papi, pero no es el fin del mundo: ¡Adelante, VAYAN!

Los arcángeles volaron a toda velocidad del lugar.

- “Abraham, sacríficame a tu hijo…” JAJAJAJAJAJAJA – siguió riendo Jesús una vez que los arcángeles partieron – ufff, bueno, hora de trabajar. – Jesús cogió una caja de cartón, y comenzó a sacar más juguetes y más juguetes de adentro, hasta que encontró un teléfono celular – Ufff, benditos celulares: nunca podía recordar el teléfono de estos curas del demonio…

Mientras tanto, en el Planeta Tierra, en Roma, en la Ciudad del Vaticano, son las dos de la tarde. El Papa, casi completamente desnudo, excepto por una zunga con un tigre en la ingle, toma Sol en el tejado, pero, claro, mantiene la dignidad papal llevando el gorrito blanco en la cabeza, mientras un cura vestido de negro al lado de él, está leyendo un reporte. El Papa parece escucharlo a medias, mirándose los anillos de oro en sus dedos, mientras en la otra mano sostiene un vaso de whiskey medio lleno.

- … y han bajado en un 17% este año. – dice el cura vestido de negro. – nuestro corredor en Wall Street recomienda que nos corramos del rubro inmobiliario que anuncia crisis este año: recomienda que saquemos nuestras opciones de ese rubro, y las reinvirtamos en la industria de armas, que este año anuncia un crecimiento frente a la posibilidad de guerra en Sudamérica…
- Sabes… – comentó distraído el Papa mirando uno de sus anillos – estos tíos que critican nuestros lujos son TAN inconsecuentes: mira este anillo de oro con este lindo motivo púrpura… te contaré la historia de este anillo: solía ser de una princesa Bizantina, del Siglo XIII, pero los cruzados lo convirtieron en Tesoro del Vaticano en la Cuarta Cruzada… me dicen que la violaron y asesinaron para robar este anillo y traerlo acá. Ahora, claro, nosotros no tuvimos nada que ver con esta terrible acción, de hecho, en parte ayudamos a corregir esta barbaridad, porque le exigimos como pena de penitencia al cruzado Francés que llevó a cabo esta acción que donara este anillo al Vaticano… es un tesoro cultural INVALUABLE. La historia lo respalda. Ahora, ¿por qué no vendemos esto y se lo damos a los pobres?, nos dicen los cínicos… pero… ¿CÓMO VENDERÍAMOS ESTE TESORO CULTURAL INVALUABLE??. – el Papa parecía cada vez más hipnotizado mirando el anillo con un motivo púrpura en su dedo anular – no serviría de nada a ningún pobre, y nadie lo apreciaría como lo aprecio yo. – y el Papa procedió a rascarse con el anillo la espalda – aaah, que rico. Disculpa la interrupción: sigue con el reporte financiero.
- VALE – el cura de negro parecía fastidiado, como si esta no hubiese sido, con mucho, la primera interrupción. – decía que deberíamos mover a otro rubro nuestras acciones. Hay varias opciones. ¿Se le ocurre a ud. Alguna en particular?.
- No, no, no . – bostezó el Papa estirándose – … no soy bueno en economía, sabes. Lo que sí: llamo a la prudencia: por cada opción de inversión que tengas, reparte las acciones entre algunas, dependiendo del grado de riesgo. Nuestra política como Iglesia Católica siempre ha sido esa, sabes: nunca apuestes todo al mismo caballo… – al Papa le interrumpió el sonido de un teléfono – hrm, es el teléfono celestial. Hace tiempo que no sonaba. Deben llamar para dictarme un nuevo dogma, o para retarme por nombrar tantos santos últimamente: ¿Puedes tráemelo porfa? – el cura de negro trae un teléfono al Papa – hrm, hace años que no molestaban. ¿Me disculpas? – dijo el Papa mirando al Cura de Negro, cogiendo el teléfono – ¿Puedes irte por unos minutos?. Sabes, estos son temas teológicos importantes: misterios de la Fe – el cura de negro suspiró y se retiró con sus papeles – ahora sí, ¿Aló?, ¿quién me llama?.
- ¿Aló?, ¡hola, Joseph!, Jesús habla acá.
- ¡Jesusito!, ¿cómo está mi Resucitado favorito? – saludó el Papa.
- Bien, bien, todo bien acá, ¿y allá abajo?, ¿cómo va todo?
- Ah, todo bien: todo sigue cero problemas, ¿cómo está tu mamá?
- Eh… bien, bien, ya la encontramos el otro día
- Que bueno: – el Papa sorbió un poco de su Whiskey – tengan más cuidado para la próxima: creo que Tomas de Aquino había pensado en un argumento sobre los peligros de ser llevados en cuerpo y alma al Cielo… O creo que fue Teresa de Ávila… entre nosotros, Jesús, te pregunto ¿Tuviste algo con ella tú?, vaya que era efusiva en sus descripciones del éxtasis divino…
- Pues – la voz de Jesús se pausó como con una risa entrecortada – un caballero no tiene memoria, ya sabes, JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJA – rió Jesús estridentemente
- Jajajajajajaja – rio distraído el Papa mirando sus anillos – Bueno, Jesusín, estoy algo ocupado ahora, así que si te puedes apurar un poco…
- Sí, sí, a eso iba. Mira, ha pasado un imprevisto: Mi papá se ha muerto. – dijo Jesús algo apurado
- Uuuh, que triste – comentó el Papa distraído bebiendo otro sorbo de Whiskey – de verdad, no sabes cómo lo lamento. Parecía con tan buena salud la última vez que hablé con él. ¿Cómo falleció?
- Eh… bueno, eso no importa ahora, hay un problema mayor: no tenemos dinero para el funeral, y queríamos saber si…
- Jesusito, mi niño – el Papa seguía mirando su anillo como hipnotizado – sabes que en mi corazón me encantaría ayudarte, ¿Sabes?, pero estamos en crisis acá: nuestras acciones están en peligro por la Crisis Inmobiliaria en Estados Unidos, y tenemos que hacer algunos movimientos contables para arreglar el asunto: nada grave, pero no tendremos solvencia en al menos un par de meses.
- Ya – Jesús sonó algo desalentado en el teléfono – pero, al menos, ¿no tienen alguna otra opción?, podrían vender algunos de los…
- Jesusín – el Papa adoptó un tono más severo – sabes que los tesoros del Vaticano son….
- Sí, sí, “tesoros culturales invaluables”. Hrmmm – Jesús murmuró desalentado – ¿Se te ocurre alguna otra forma de conseguir dinero?.
- Pues, podrías ir al hipódromo: dicen que va bien. Creo que a Karol le gustaba ir de vez en cuando – el Papa sorbió el último trago de Whiskey, y se quedó mirando el vaso vacío fijamente – Jesusín, me ha salido un tema urgente acá, ¿tienes alguna otra duda?
- No, no… – respondió Jesús – gracias de todas formas, Joseph
- Para ayudarte, como de costumbre, me avisas cuando es el funeral para ir, ¿eh? – se despidió el Papa hablando rápido – cuídese harto, mi guagua.
- Ya, adiós. – colgó Jesús
- Adiós

El Papa siguió mirando su anillo un rato más pensando. “Hrm, ¿Cuántos tesoros aún quedarán en Constatinopla?… se llama Estambul ahora parece. Quizá hay buenas inversiones allá”. Y pronto llamó al cura de negro para que le siguiera haciendo el informe financiero y, sobre todo, que le trajera otro Whiskey.

Jesús, en el Cielo, colgó desalentado. No se esperaba menos de estos curas tacaños, pensaba, pero la solución no se le ocurría de ninguna forma. Pensó en un momento en llamar a cristianos de otras denominaciones, pero pronto se acordó que tendrían menos dinero que los curas católicos: todo repartido en tantas iglesias ridículas. No, habría que pensar en otra cosa. Era hora de tomar medidas extremas.

- Sí, ya es hora de medidas DE VERDAD – dijo Jesús poniéndose de pie de improviso – ¡SAMAEL! – gritó.

Samael apareció corriendo por la puerta.

- ¿Sí, Jesús? – preguntó Samael – todo va bien allá afuera: ya cubrimos los pies de tu pa…
- Perfecto: – interrumpió apurado Jesús – ahora prepárame una maleta con taparrabos y túnicas, y ve a conseguirme las llaves de una nubemóvil en el estacionamiento de atrás.
- ¿Jesús?, ¿qué vas a hacer? – preguntó Samael abriendo los ojos.
- ¡Voy a VOLVER!

Y pareció que los cimientos del Cielo se estremecieron con esas palabras, haciendo que algunos juguetes se cayeran de las repisas de la habitación de Jesús.

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