Ernesto piensa, piensa y piensa, y al fin, se le ocurre una solución.
- Buenas tardes, ¿me puedes explicar qué estoy haciendo acá?
- Hola, mi nombre es Ernesto, y soy un solipsista. Como tal, acabo de inventarte a ti, Plampesto Ortandes, para que cumpla esta importante labor.
- ¿Ah sí?, vaya una idea. Adelante entonces.
- Muy bien. Como soy un solipsista, sabes, creo que yo mismo invento la realidad. De modo que, si yo DEJO de ver una cosa, esa cosa desaparece para siempre. Pero hay una cosa que no quiero que desaparezca, que está dentro de esta caja de madera verde que ves acá. Si yo dejara de verla, desaparecería, porque, claro, las cosas sólo existen cuando uno las ve, ¿verdad?.
- Ehmm… bueno, no sé, ¿es decir que tú me crees que si un árbol cae en medio de un bosque, y no hay nadie alrededor para escucharlo, entonces…?
- Sí, sí, me sé esa: ese árbol es de TODOS los colores. ¿Me dejas continuar?.
- Oh, perdón, continúa.
- Vale, entonces, necesito que esta cosa no deje de existir. Para que exista, tiene que haber ALGUIEN observándola, de modo que por eso, te he creado a ti para que la vigiles mientras me voy a hacer mis cosas afuera.
- Oh entiendo. Pero lo que no entiendo es, ¿por qué no puedes llevarte la caja contigo, así impidiendo que esta deje de existir?.
- Es que… no puedo. Voy a un lugar y a reunirme con unas personas que si me vieran llegando con la caja… bueno, sería despreciado socialmente, de modo que no puedo hacerlo. He pensado toda la mañana, y al fin, se me ha ocurrido inventarte a ti para que la caja no deje de existir.
- Es un gran plan, sin embargo, debo preguntar: ¿qué guardas dentro de la caja?
– Secreto. Es MI privacidad, sabes.
- Hrm, pero si no sé lo que hay dentro de la caja, entonces no lo estaría observando, de modo que no existiría realmente.
- SÍ, pero tú tienes la IDEA de una caja con ALGO dentro. Aún si no sabes lo que hay dentro, podrás saber que la caja tiene algo dentro, de modo que lo que está dentro seguirá existiendo, aún si yo no lo estoy observando.
- Bah, ¿y si cuándo tú volvieras lo que hay dentro de la caja se ha convertido en cualquier otra cosa?. Después de todo, yo sólo sabría que tiene ALGO dentro, no que tiene algo en PARTICULAR adentro…
- Ya había contemplado esa dificultad. Como tú eres una invención mía, mi querido amigo Plampesto, te he creado de tal forma que tú no estés limitado a las sensaciones físicas para interpretar la realidad, sino que tú seas un ser que contempla la realidad TAL COMO ES REALMENTE. De modo que tú, al ver la caja, verás una CAJA que tiene justamente lo que debe tener adentro, sin ninguna otra cosa.
- JA, muy astuto.
- Sí, me precio de ser un solipsista muy listo.
- Pero no tan listo. Después de todo, la caja misma es una ilusión operacional, por lo que veo. No hay un conjunto de átomos que podamos definir como precisamente que “pertenezcan” a esta caja de madera verde, de modo que ahora puedo saber qué es lo que hay dentro y…
- ¡NO!, no te atrevas.
- Adentro hay sólo un papel con algunas palabras escritas. ¿Eso es todo?
- SÍ, vale, en esto no había pensado, pero NO TE IMPORTA, ¿entiendes?. Tú sólo existirás para que esto no deje de existir mientras yo salgo a hacer mis cosas, ¿vale?.
- No funcionará.
- ¿Cómo?
- No, es imposible. Ya sé lo que tiene dentro la caja. Sé lo que dice, y sobre todo, he visto dentro de tus conexiones neuronales ahora, y entiendo por qué no quieres que sepa… lo siento, pero lo sé, y sé lo que tú harás ahora.
- ¿Qué haré?
- Harás que deje de existir. No entiendo bien por qué te avergüenzan tanto líneas que una persona te escribió, pero que te importan tanto como para que no quieras que dejen de existir. Es una contradicción algo tonta, pero que te devora de alguna forma. De modo que, me harás desapar…
Ernesto sale de su casa, con sus manos vacías y con los ojos arrasados en lágrimas.
- Maldito mundo.

Suscríbete
